El audio de esta semana muestra lo que ya antes nos han contado varios profesores de español en el extranjero: la variante hablada en Canarias resulta a sus alumnos más fácil de asimilar y, como consecuencia, con ella progresan más rápido en los estudios.
Esta experiencia directa que tienen los profesores con los estudiantes tiene detrás unas razones claramente lingüísticas. Una vez más, en la bibliografía aparece descrito esto mismo:
Flanqueado por el español de las dos orillas del Atlántico (al noreste, la vieja norma castellana, y al oeste, las modernas modalidades ultramarinas) y constantemente presionado por la norma estándar del idioma, el español de Canarias ha quedado en realidad convertido en habla central, con rasgos fónicos, gramaticales y léxicos menos acusados […], lo que lo convierte en la norma del español más idónea para la enseñanza de esta lengua a extranjeros […]
Marcial Morera, El habla. Todo sobre Canarias
Les presentamos ahora a Parvin, nacida en Irán. Habiendo vivido antes en Marruecos y Bélgica, al llegar a Canarias se encontró un nuevo reto: aprender otra lengua más, el español. Como ella cuenta en el audio, lo solucionó de forma autodidacta, tanto con libros como con la ayuda de sus amigos y entorno (televisión, radio, etcétera):
Duración: 4’13”
En este sentido, habiendo leído y escuchado lo anterior, no parece descabellado configurar como una industria más la enseñanza del español a extranjeros en Canarias –y qué mejor ejemplo de esto que el Reino Unido con el inglés– o, al menos, como un nuevo tipo de turismo. Volviendo a las palabras de Morera:
Es una verdadera lástima que las autoridades culturales de las islas no se hayan percatado hasta ahora de la situación de privilegio que ocupa el habla canaria en el complejo dialectal hispánico. Esta ceguera ha impedido que se haya puesto manos a la obra para explotar este riquísimo filón idiomático […]
Marcial Morera, El habla. Todo sobre Canarias, p. 114.
Puede entonces uno pensar: si hay profesionales de la enseñanza de idiomas, si hay extranjeros que lo demandan y si, además, hay motivos puramente lingüísticos que lo apoyan, ¿a qué esperar para promover esta nueva dimensión del turismo, que además pondría de manifiesto las virtudes de nuestra habla a nivel internacional?

