Libros e identidad sonora en Canarias

Volvemos hoy a acercarte el concepto de identidad sonora de Canarias, esta vez a través de tres libros publicados en los últimos años en las Islas y que nos permiten ampliar nuestro entendimiento y campo de análisis sobre esta parcela del paisajismo sonoro y de la identidad.

Como recalcamos siempre desde la Fonoteca, la identidad sonora está conformada por todo el espectro que representan los elementos que nuestro sistema auditivo nos permite recoger a lo largo de nuestra vida: habla, música y sonido ambiente. Estos sonidos, en su conjunto, dotarán al individuo de una especial y particular relación con el medio en el que se desenvuelve y con la cultura en la que está inserto.

Además, el paso del tiempo es un factor decisivo a la hora de conformar esta identidad. Si en el habla tenemos las variedades diacrónicas -aquellas que permiten diferenciar a un hablante del siglo XVII de uno del siglo XX-, con el sonido tenemos un concepto que, íntimamente ligado a la identidad sonora, nos permite hablar del paso del tiempo en un ecosistema sonoro concreto: la memoria sonora. En otras palabras, el paisajismo sonoro en su sentido más amplio nos permite acercarnos al entorno sonoro que en otras épocas se pudo haber vivido.

Así, la identidad sonora de un canario del siglo XVIII estaría marcada por la escucha habitual de maquinaria, oficios, entornos (mercados callejeros, galleras, etc.), músicas o personas (esclavos africanos o comerciantes flamencos) a los que hoy en día no estamos acostumbrados. En este sentido, hablamos de identidad sonora -al igual que todas las identidades- como un concepto cambiante según las épocas, y que como todo lo histórico y patrimonial merece ser, de alguna manera, conservado y difundido.

Bajo este marco teórico, que aquí hemos resumido para una mejor comprensión, es que podemos hacer la lectura de los libros que a continuación te presentamos. Libros que nos hablan de unos elementos de la identidad sonora en retroceso, o por contra de otros en constante evolución y que siguen dotando a nuestro entorno de una identidad marcada y diferenciada, incluso muchas veces compartida.

“El folklore maldito de las Islas Canarias”, Manuel Lorenzo Perera, Centro de la Cultura Popular Canaria, 2002.

El primero de ellos es el trabajo etnográfico y de recopilación llevado a cabo por el profesor de la Universidad de La Laguna (ULL) Manuel Lorenzo Perera, en colaboración con el Grupo Folklórico del Centro Superior de Educación de dicha institución. “El folklore maldito de las Islas Canarias” es el título con que el profesor Perera ha titulado a este libro-Cd editado por el Centro de la Cultura Popular Canaria en colaboración con SOCAEM y Caja Canarias. Una obra fundamental para entender el rico patrimonio musical canario, pues saca a relucir la parte más desconocida de nuestra música popular, piezas de un folklore olvidado y marginado por cuestiones políticas, religiosas o simplemente de “buen gusto”. Como explica el etnomusicólogo catalán Josep Martí:

En las recopilaciones y estudios divulgativos sobre el folklore, difícilmente hallaremos noticias sobre los comportamientos crueles hacia los animales, las canciones obscenas, las prácticas abortivas de la medicina popular, etc.
Josep Martí, El folklorismo: uso y abuso de la tradición, p. 60

Es una cuestión transversal a todas las realidades folklóricas del planeta, en especial en aquellos países en los que desde el siglo XIX ha habido un trabajo de recopilación y divulgación de las manifestaciones musicales y danzales, caso de Canarias. Canciones de alto contenido político, sexual, étnico, anti-clerical, etc. eran automáticamente apartadas de los cancioneros, represaliadas o censuradas directamente por regímenes políticos, por la moral eclesiástica o por un simple cambio de valores en la sociedad que hizo que el folklore se conviertiera más en algo estético y festivo que en vía de transmisión de valores y tradiciones. Sobre este asunto, la diferencia entre folklore y folklorismo, abundaremos en futuras entradas.

Dice Domingo Oramas “El colorao” que “existe un lenguaje dentro de la música canaria catalogado de obsceno, que nuestros respetuosos abuelos (normalmente los hombres en la cantina a puerta cerrada y las mujeres en sus quehaceres cotidianos colectivos: descamisadas, etc.) cantaban con bastante frecuencia, sobre todo los hombres ya que se reunían con más asiduidad. En este tipo de reuniones, el alcohol abría la puerta de los instintos, dando origen a un tipo de cantares que nunca cantaban en fiestas colectivas, excepto alguno que se pasaba de tragos, y que la gente ponía rápidamente en su lugar.”

“El folklore maldito de las Islas Canarias” rescata algunas de estas manifestaciones que en Canarias un día fueron olvidadas o borradas -como también apuntamos en su día con el punto cubano y su carácter reivindicativo-, y que gracias a la tradición familiar y la oralidad se han podido rastrear tras la ardua labor etnográfica del profesor Perera y su grupo de investigación: coplas a la República, cantos de trabajo, el Matalaculebra, etc. Todos ellos, cantos y bailes que algún día fueron comunes en reuniones, parrandas, etc. y que, como decimos, conformaron el paisaje sonoro -en este caso musical- de una Canarias no tan lejana en el tiempo.

“El lenguaje silbado en la isla de El Hierro”, David Díaz Reyes, Cabildo de El Hierro, 2008

El conocimiento de que el silbo canario no es exclusivo de La Gomera sino que en su día fue un lenguaje de alcance pancanario se lo debemos, entre otros, al profesor y etnomusicólogo David Díaz Reyes, autor del libro “El lenguaje silbado en la isla de El Hierro”

La creencia popular y más extendida, incluso entre los propios habitantes del Archipiélago, es la de que el  lenguaje silbado es patrimonio exlusivo de los habitantes de La Gomera, isla en la que sin duda su pervivencia ha sido notoria así como su dilvulgación e internacionalización -Patrimonio Inmaterial de la Humanidad, concedido por la UNESCO-. Pero como apunta el propio Díaz Reyes:

Todas las indicaciones muestran que se trata de una manifestación cultural que procede de la población aborigen canaria. Los guanches, utilizando este nombre generalizado para el antiguo habitante de Canarias, utilizaban la técnica del silbo en las Islas, pero partiendo de su lengua de origen amazigh (bereber), ya desde antes de la llegada de los europeos.

Licenciado en Historia y Ciencias de la Música por la Universidad de Salamanca -especializado en etnomusicología- y con estudios de Antropología a través de la UNED, Díaz Reyes lleva varios años involucrado en el rescate y divulgación del silbo no sólo en El Hierro, sino también en Tenerife, su isla natal, en donde en apenas 3 años ha logrado poner en activo 6 cursos de lenguaje silbado en diferentes lugares de la isla como La Cuesta, Güimar, La Laguna o Tejina, en una más que loable iniciativa individual en favor de la cultura canaria. El libro sintetiza los resultados del trabajo de campo llevado a cabo en la isla del meridiano durante el año 2008. Recoge los testimonios de informantes que mantienen vivo el lenguaje silbado y traza las características generales de este medio de comunicación tanto a nivel fonológico como sonoro, con modernos análisis de onda y espectográficos.

LibroSilboHerrenho

En cualquier caso, la obra es eminentemente divulgativa, apta para que cualquier interesado en la materia pueda indagar en este apasionante apartado de la cultura de Canarias, legado ancestral de los primeros canarios y sonido identitario de la cultura actual, llegando a ser en la actualidad un atractivo y sonoro reclamo turístico. El libro viene acompañado de un Cd con algunas de las grabaciones realizadas a los informantes herreños a modo de ilustración auditiva de todo lo que se explica en el libro.

“El videoclip en Canarias”, Alejandro Ramos, Los 80 pasan factura, 2011

Por último, un libro sobre lo que en musicología se calificaría como música popular urbana. Es decir, la música hecha en Canarias bajo los cánones de la modernidad: de creación urbana, con vocación de difusión masiva, consumo individualizado dado su carácter de mercancía, objeto de culto y vinculación con otros medios -televisión o radio-, etc.  En este marco se inserta la obra que Alejandro Ramos acaba de publicar: “El videoclip en Canarias. Autobiografía de un mal estudiante”. En definitiva, un repaso a su carrera como realizador de video-clips, que viene a ser en gran medida la biografía del video-clip canario. La banda sonora de los últimos años en nuestra tierra plasmada en formato Betacam, VHS o Mini-DV: Mestisay, Los Coquillos, Krull, José Antonio Ramos o Imagen Sagrada.

video

Este libro, que viene a ampliar y completar la información que Alejandro Ramos plasmó en su aplaudida y genial primera obra sobre el rock canario -en realidad también canción de autor y pop-, es un testimonio en primera persona de la evolución de la música moderna en Canarias en paralelo al desarrollo del audiovisual puesto al servicio de la música. Ritmos, melodías e imágenes que conformaron el paisaje sonoro y visual de discotecas, pubs y salas de conciertos, así como de radios o emisiones televisivas durante los últimos 20 años.

El libro viene acompañado de un DVD con una selección de algunos de los mejores trabajos del autor, y que seguro a muchos les traerán gratos recuerdos de juventud o infancia. Una curiosa manera de “ver” nuestra historia musical más reciente y de ponerle caras a todos aquellos que han ayudado a conformar una identidad sonora en Canarias en torno a la música popular urbana.


    La Fonoteca de Canarias recoge, preserva y divulga el patrimonio sonoro —paisajes sonoros, lengua y manifestaciones musicales— de las Islas Canarias.