La lupa sobre el cuadro

Qué haría yo sin la música, Ediciones Idea

Qué haría yo sin la música, Ediciones Idea

El nombre de esta entrada es el título que Eduardo González Ascanio, colaborador de hoy, pone a su blog. Este escritor nos obsequia con obras como Qué haría yo sin la música o Cuentos del Bárbara Bar, libros de los que se pueden leer reseñas aquí y aquí. De la primera, extraemos lo siguiente:

En su libro Qué haría yo sin la música, Eduardo González Ascanio nos demuestra, probablemente sin estar convencido de ello, que es un escritor que sabe hacer algo muy difícil, algo que sólo los mejores consiguen, que es contar la realidad desde el interior de los personajes, que es el sitio donde lo real se humaniza, se consuma. Por supuesto, para contar la realidad de esta manera hay que tener una realidad que contar, y Eduardo tiene la “suya”, como todo escritor genuino. No me cabe la menor duda. Quien entre en sus cuentos tampoco lo dudará.

Ya en la grabación, el lugar de los acentos, nos cuenta sobre su perro Nicky:

Duración: 2’04”

  • Isabel

    Siempre es un placer disfrutar del cloquio de quien tiene cosas que contar ,más si suena
    cálida y serenamente como la voz de Eduardo.Yo tengo la suerte de charlar con él a menudo.Recomiendo que leais sus relatos y que entreis en su blog.
    Muy bien Brito estás haciendo un trabajo interesante y ameno a la vez.

  • Valeriano

    No ha habido ni un solo sábado que El Cloquido no nos haya traído el testimonio de gente que, a través de su acento canario, nos haya transmitido cosas interesantes por lo mucho que tienen que contar: ecologismo, arte, vínculos transoceánicos, tradiciones…Todas ellas piezas que un día Josemi apuntaba eran necesarias para completar el puzzle en el que el canario tiene tanto que aportar. El acento cálido y sereno, el que define a todos los canarios que respetan su modalidad hablada y escrita, sin complejos, es el mejor vehículo de transmisión de todas estas entradas tan interesantes.
    Incluso creo que el perro del relato tiene un cierto cloquío canario. Afinen sus oídos y oirán un cierto quejido perruno, canino -al fin y al cabo perros y canarios compartimos la mismo raíz en nuestro “gentilicio”- con acento canario cerrado, que reivindica que el habla y la cultura de su amo tengan el reconocimiento que también tienen los georgianos, rusos o cualquier ser “universal” que aparece en las páginas de su diario santoral.
    Yo no sé ustedes, pero para mí que ese perro es un Presacanario…¿O será un tibicenas?


  • La Fonoteca de Canarias recoge, preserva y divulga el patrimonio sonoro —paisajes sonoros, lengua y manifestaciones musicales— de las Islas Canarias.