Día de partido en el “Heliodoro Rodríguez López”

Heliodoro-Rodríguez-LópezSi algo tienen de mágicos los estadios es la pasión que durante los 90 minutos de partido miles de desconocidos comparten al hacer sus voces sólo una, en un ritual donde lo sonoro cobra especial importancia. El partido no es sólo el juego, y el estadio no son sólo las gradas; el público y el estadio son también el cántico, el grito, el tambor, los aplausos y silbidos, la megafonía… El etnomusicólogo Jaume Ayats, quien se ha preocupado de analizar la importancia de lo sonoro en ambientes deportivos, así lo ve:

En el estadio deportivo se establece un cierto diálogo. Las expresiones sonoras del público aportan información clara e inmediata de su percepción de la acción deportiva.

Además, el acto ritual de acudir a un estadio y de entonar los cánticos no es sólo por el mero hecho de ver el partido, sino también para sentirse parte de un colectivo, a través del cual, en cierta medida, uno se adhiere a través de los cánticos y las expresiones sonoras compartidas: la proclamación unida de las voces es lo que hace existir al grupo*.

Lo que hoy te ofrecemos en la Fonoteca es un paisaje sonoro grabado en los exteriores y el interior del estadio Heliodoro Rodríguez López, “hogar” del Club Deportivo Tenerife en la capital tinerfeña y refugio de miles de seguidores al fútbol y al equipo canario en concreto. Un templo del deporte que durante generaciones y generaciones ha hecho vibrar y emocionar a todos los seguidores de este equipo canario. También el estadio ha servido para algunos partidos de la selección canaria frente a países como la desaparecida Yugoslavia o Venezuela, así como para otro tipo de eventos como macro-conciertos o las finales del concurso de murgas del carnaval santacrucero.

El audio corresponde al partido que enfrentó al Club Deportivo Tenerife al Atlético de Madrid B, durante la temporada 2011-2012. Comienza la grabación en el exterior del estadio, en la confluencia de la calle Heliodoro Rodríguez López con la Avenida San Sebastián. El lugar es muy significativo -entre las puertas de acceso 3 y 4- pues nos encontramos frente al mosaico que en el año 2004 el Frente Blanquiazul, grupo de hinchas del equipo, colocó en homenaje de uno de los mejores jugadores de la historia del Club, el malogrado panameño Rommel Fernández “El pánzer”. Escuchamos en este primer fragmento la megafonía anunciando un cambio, niños jugando en la calle, una mujer que maldice a los jugadores del equipo…

A partir del minuto 02:50 el audio está captado dentro del estadio, en la grada de Herradura, y a partir de ahí podemos escuchar con más claridad los cánticos del Frente Blaquiazul, los lamentos e insultos de aficionados anónimos, las cornetas y los aplausos al unísono de los espectadores ante las buenas acciones del equipo local.

Finaliza el audio con lo que el profesor Ayats califica como “canciones emblemáticas”, en este caso el himno del Club, cuya función es, en palabras del mismo autor “provocar un sentimiento de pertenencia, de cohesión, hasta de emoción, mientras que los externos la interpretan como representación de aquel grupo, del cual se sienten distantes -indiferentes u hostiles.[…]Debido a los valores que se le confiere, el uso de la canción emblemática se limita a momentos previstos, muy específicos y trascendentes, sin posibilidad de ser repetida indiscriminadamente o de ser vulgarizada. Tiene reservada una cierta posición “sagrada”. En opinión del grupo, se mantiene formalmente invariable -o con variaciones muy leves- y fijada en el mismo uso durante largo tiempo (pueden ser generaciones).

Pero no sólo, pues hemos de apuntar un dato importante. Si se fijan ustedes, el himno que suena al finalizar el partido es una versión sinfónica del mismo. Además del valor sentimental de la melodía para los seguidores del Club, esto nos está indicando que el equipo ha empatado o perdido -en este caso empatado-, mientras que si el equipo hubiera ganado, la versión que hubiera sonado sería la original, compuesta en el año 1962 por el grupo folklórico Los Huaracheros, y que es la que suena al comienzo de todos los encuentros. Se añade de este modo al componente identitario y emocional de lo sonoro una función informativa, que para los hinchas del Club resulta de vital importancia y representa para ellos parte de la identidad sonora del estadio de su club, y por extensión, de la ciudad de Santa Cruz de Tenerife.

*Frase extraída del documental “Voces y sonidos del Mediterráneo”


    La Fonoteca de Canarias recoge, preserva y divulga el patrimonio sonoro —paisajes sonoros, lengua y manifestaciones musicales— de las Islas Canarias.