Asociación de Canarios en Bélgica

Nos vamos fuera, hasta Bruselas, para escuchar el acento de Iván. En el audio nos cuenta cómo los canarios residentes en Bélgica estrechan lazos en torno a su factor común, Canarias, a través de las actividades que realizan en la Asociación de Canarios en Bélgica.

Con 33 años, este grancanario lleva ya una década fuera del archipiélago y es que al terminar Traducción e Interpretación se fue a Finlandia a aprender una de las lenguas con las que ahora trabaja de intérprete en el Parlamento Europeo: el finés.

Pero hay más, aparte de otras tantas cosas que me dejo. Junto con Agustín y Josemi forma parte del proyecto Tamaimos, página donde abordan la actualidad cultural, política y social de Canarias. Como lector habitual la recomiendo encarecidamente, tanto por la calidad de sus análisis y reflexiones como por los interesantes debates que se generan luego en los comentarios.

Se suma por tanto otro acento a la fonoteca, con nuevos matices y nuevas palabras:

Duración: 7’27”

Atomium, Bruselas. Foto por Claudio

Atomium, Bruselas. Foto por Claudio

Hoy además, y aprovechando la condición de lingüista y políglota del informante, contamos con una entrevista en la que nos explica cómo usa su herramienta básica de trabajo: los diccionarios. Son dudas que a muchos nos sonarán y nos resultarán habituales desde el momento en que tenemos que escribir cualquier texto:

Fonoteca: Al escribir, sobre todo si pienso en los diccionarios, muchas veces tengo la misma duda: ¿cuándo puedo usar una palabra?

Iván: Hay una creencia muy extendida, según la cual sólo son correctas, legítimas (o sea, las que se pueden escribir sin pecar de vulgar) las palabras incluidas en los diccionarios, concretamente las que recoge el diccionario de la Real academia española (DRAE).

Se trata de un convencimiento radicalmente equivocado, sin otra base que el puro desconocimiento y que la propia Real academia desmiente. La razón es sencilla: es materialmente imposible recoger en un diccionario todo el inmenso caudal léxico de un idioma, máxime si es tan extenso, variado y rico como el español, por no hablar ya del permanente proceso de cambio que experimentan todas las lenguas con buena salud, y que necesariamente dejan obsoleto cualquier diccionario el mismo día de su publicación.

Si tomamos el caso concreto de los canarismos, veremos que el DRAE incluye los vocablos guagua, baifo, guanche, pero no recoge maresía o jameo, por poner sólo dos ejemplos.  ¿Quiere eso decir que se puede escribir las palabras incluidas en el DRAE, pero no las que quedan fuera, que son ilegítimas, bastardas? De ninguna manera. Simplemente lo que ocurre es que el DRAE no da abasto a incluir todo el léxico correcto del español.

Por tanto, a la hora de escribir hay que fijarse más en que el registro sea adecuado (es decir, no mezclar palabras de la norma culta con otras de la norma coloquial, a no ser que se persiga un efecto concreto) que en si tal o cual palabra aparece en tal o cual diccionario. Aclaro, además, que cada variedad del español tiene sus registros: la variedad castellana tiene su norma culta y su norma coloquial, al igual que la variedad canaria tiene su norma culta y su norma coloquial. Personalmente, como canario que soy, al escribir empleo la norma culta canaria, que es la que con naturalidad me corresponde.

Tenemos al alcance varios diccionarios del español general (Alvar, Moliner, Real Academia Española, Seco, etcétera). ¿Cuál es la forma ideal de complementarlos? Además, ¿qué podrías decirnos de ellos?

Varios de los diccionarios que citas persiguen un objetivo diferente. El excelente diccionario de María Moliner es un diccionario de uso, por tanto no está indicado sólo para la consulta (de significado, ortografía, etc), sino también para la producción lingüística: organiza sus entradas no sólo por orden alfabético, sino que también las agrupa en listas de voces afines y sinónimas, y da indicaciones sobre qué palabra es más precisa en un contexto u otro. O sea, que da mucha información sobre el uso correcto del idioma, más allá de la simple definición de cada palabra.

El diccionario del español actual de Manuel Seco, Olimpia de Andrés y Gabino Ramos es de otro tipo. Se trata de una obra de referencia en la que no hay indicaciones de uso del idioma, pero que tiene como característica principal el haberse basado en un inmenso corpus de textos escritos, recogidos de la prensa y de obras literarias, al estilo del Diccionario histórico-etimológico del habla canaria, de Marcial Morera. Así, el de Seco, de Andrés y Ramos es un diccionario completísimo, que además cuenta con la enorme ventaja de que cita en cada entrada varios ejemplos reales en los que aparece empleada la palabra que se consulta. Esto resulta de gran utilidad para el lector, que así dispone del complemento ideal a la mera definición de la palabra.

En cuanto al DRAE, tengo que decir que en mi período de estudios y en mi profesión actual rara vez he recurrido a él. No porque sea una obra de mala calidad, en absoluto, sino porque ofrece mucha menos información que otras, que considero mejores. El DRAE, además de incluir menos voces que otros diccionarios, aporta sólo una sucinta definición, además de breves aclaraciones sobre el género y, en ocasiones, la procedencia del vocablo que se consulta. Solvente para una consulta rápida, por ejemplo sobre la ortografía de una palabra, pero insuficiente si se busca una información más detallada y profunda.

Además de estos, consulto también obras como el Diccionario ideológico, de Julio Casares, y sobre todo el magnífico diccionario de sinónimos de Fernando Corripio, verdadera joya que, a pesar de su reducido tamaño, siempre aporta esa palabra que tiene uno en la punta de la lengua, pero que no termina de recordar.

Sobre los diccionarios de canarismos, ¿cómo deberíamos usarlos para complementar a los del español general?

Como dije más arriba, cuando escribo me expreso en la norma canaria culta. Por tanto, al igual que consulto los diccionarios ya mencionados, empleo también con toda normalidad diccionarios del habla canaria, que son los que me sirven de apoyo en mi norma natural, la canaria. Igualmente, son indispensables para leer literatura de las islas, donde con frecuencia aparecen vocablos que no recogen los diccionarios de la segunda pregunta, diccionarios que no sirven de ayuda si la palabra en cuestión es desconocida para uno. Allí donde esas obras fracasan, recogen el testigo los diccionarios de canarismos, que nos brindan una riqueza lingüística mucho mayor que la que tendríamos si nos ciñéramos sólo a las obras de referencia antes citadas.

En ese sentido, vale la pena decir que la ciencia y el conocimiento humano han avanzado enormemente en las últimas décadas, y la lingüística no es una excepción. Hasta hace no mucho los canarismos (al igual que otras variedades del español) se consideraban vulgarismos que había que desterrar del idioma. Hoy ningún lingüista serio sostiene esa idea, sino que la rechaza de plano; es el caso de la propia Real academia, que defiende la validez por igual de todas las variedades del idioma español.

Lo que ocurre es que los cambios, también los positivos, necesitan tiempo para asentarse, y todavía hoy es frecuente encontrar canarios que siguen pensando que sus vocablos autóctonos no tienen la misma legitimidad que otros, y que incluso dejan de emplear nuestras palabras por temor al ridículo o a quedar con un ignorante. Por eso son de vital importancia los diccionarios del habla canaria, porque rescatan una riqueza lingüística que hoy por hoy está en peligro de extinción, no porque la quiera matar nadie,  sino porque sus propios usuarios, por una falsa idea de aperturismo y cultura, la rechazan. Esa riqueza no es sólo de los canarios, sino que nuestras palabras enriquecen a todo el sistema lingüístico hispano. Nosotros no tenemos ningún derecho para maltratar y erosionar ese patrimonio de todos los hispanohablantes.

Entre los diccionarios del habla canaria que existen, empleo el mencionado Diccionario histórico-etimológico del habla canaria, de Marcial Morera, y espero conseguir pronto el recientemente publicado Diccionario básico del habla canaria, de la Academia canaria de la lengua.

Muchos diccionarios están ya presentes en Internet, ¿verías útil que la Academia Canaria de la Lengua pusiese también a disposición de todos un diccionario de canarismos en la red?

No sólo lo veo útil, sino que considero que es de una necesidad imperiosa, por las razones que expongo en la tercera pregunta. La posibilidad de consultar un diccionario de canarismos en internet ayudaría mucho a despejar esas dudas, prevenciones y complejos de los isleños a la hora de emplear con convencimiento y alegría sus giros, expresiones y palabras. Sé que la Academia está trabajando para que esta posibilidad sea real dentro de poco, de lo cual me alegro, aunque no puedo evitar criticar la lentitud con que estas iniciativas salen adelante.

Tampoco quiero dejar de mencionar que ese diccionario online no desarrollará todo su potencial si no va acompañado de un esfuerzo importante de difusión y publicidad, ya que de poco valdrá si la gente no conoce su existencia. Precisamente la difusión y publicidad son el talón de Aquiles de la Academia canaria de la lengua, cuyos trabajos son un gran desconocido para el gran público. Una institución como la Academia debería tener una presencia infinitamente más notoria en la vida pública de las islas, máxime cuando la consideración de nuestra habla está aquejada, como decía, de dudas, prevenciones y complejos.

Esperemos que con la reciente publicación del Diccionario básico y el lanzamiento del diccionario online se vaya disipando la incomprensible invisibilidad de la Academia.

Muchísimas gracias, Iván.

Añado a la entrada la respuesta que la Academia da a este último asunto, la cual nos hace ser optimistas:

En relación a su consulta, le diremos que no existen, por ahora, diccionarios en Internet que ofrezcan el rigor y la fiabilidad de los impresos. Es este un vacío que la Academia Canaria de la Lengua pretende llenar en un futuro no muy lejano, de forma que se pueda consultar, tal como ya ocurre con las palabras de uso general en español desde la página web de la Real Academia Española, el significado de palabras propias del español de Canarias con la facilidad y la inmediatez que proporcionan las nuevas tecnologías.

Edición de marzo de 2011: ya se puede consultar, online, el contenido íntegro del Diccionario básico de canarismos, editado por la Academia Canaria de la Lengua. Enlace al buscador.

  • Miguel Anxo

    Magnífica entrevista; el enfoque y las aclaratorias respuestas de Iván nos ayudan a muchas personas a salir del complejo lingüístico que tenemos.


  • La Fonoteca de Canarias recoge, preserva y divulga el patrimonio sonoro —paisajes sonoros, lengua y manifestaciones musicales— de las Islas Canarias.